Y a mí, también

Te deseo que seas mucho tú, y poco los otros, que recuerdes quién eres y te olvides de lo que nunca fuiste, si no te vale. Que mandes a la culpa de viaje y con ella, a tus juicios, a tus lamentos, a tu papel de víctima y, si es necesario, a tu suegra también.

Deseo que juegues. Juega mucho. A imaginar, a creer que puedes ser y que puedes poder. Invita a tu niña, esa que tienes dentro y que te hace sentir bien cuando piensas, crees y confías en ella. Y sigue jugando. A atreverte a sentir aquello a lo que nunca te diste permiso, a ser esa mujer que camina libre, que fluye como si nadase, que nada como si todo. Juega.

También te deseo que camines hacia aquello que te hace vibrar y vibres. Y que cuando camines, te alejes de perseguir los sueños de los demás porque nunca te sentaste para saber cuáles eran los tuyos. Camina firme, a veces siéntate, a veces siéntete, a veces levanta ese culo y sigue caminando hacia donde te habías prometido. No te falles, porque tu palabra sólo vale cuando te acompaña. Escúchala para que los demás oigan cómo les dices “no” cuando no te apetece un “sí”. Y, cuando lo digas, tu miedo a que no te quieran, a decepcionar a los demás porque les dijiste algo a lo que nunca estuvieron acostumbrados, se convierta en la mejor versión de ti, Ésa. la auténtica y libre. La que fluye.

Recuerda. Deseo que recuerdes los éxitos de tu pasado, que los sonrías y que los celebres cada vez que se te olviden. Recuerda que siempre saliste airosa de los golpes de la vida y que golpeaste a la puerta del problema para resolverlo como siempre. Siempre. Cierra los ojos y recuerda a las personas que están a tu lado, y a las que no están, y recuerda lo que te enamoran de ellas para enamorarte más. Recuerda no olvidarte de ti nunca más. Eres tu mejor compañera de viaje, aunque a veces no te gustes. Recuerda que te encantas, aunque a veces no lo veas.

Y baila… baila mucho. Baila a la vida, porque sólo tiene una música que está sólo cuando respiras. Y baila mientras respiras y sientes que no necesitas nada más que eso en estos momentos. Y vuélvete loca saltando de gusto, y date el gusto de gritar cuando quieras. Baila y atrévete a perder el control de lo que nunca pudiste controlar, y agita esa melena hasta que parezcas que estás loca. No pasa nada si lo estás. Loca por ser, por confiar, por volver a amar, por recordar eso que eres, por enamorarte de ti otra vez.

Te deseo un 2017 con swing… con mucho swing.

 

 

 

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