Hay personas que se atreven a ser, a indagar en lo más profundo de su mundo a oscuras para darse luz. Hay personas que sienten merecer ser felices y caminan hacia ello porque es lo único que puede dar sentido a sus vidas, y hay personas valientes que, sabiendo que no tienen nada que perder, se sumergen en sus vidas para encontrarse, y se encuentran. Mª Jesús es un ejemplo de ello.

Nacer a la sombra de una madre protagonista de todo, le dejó poco espacio que ocupar y creció pensando que otros eran siempre más importantes que su propia vida. Ayudadora de la necesidad ajena, se olvidó de la suya propia, de ser ella, de liberarse de nudos internos, y del pensamiento eterno de “si piensas en ti, eres egoísta. Y eso no es bueno”.

Pero un día se dio cuenta de su valía y de la necesidad no cubierta de aprender a decir “no”, de aprender a decidir por ella misma y de ver lo que nunca se atrevió a mirar: su interior.

Gracias Mª Jesús por tu camino compartido y por todos los aprendizajes que generas allí donde vas. Un placer que nuestras vidas hayan coincidido y un enorme gracias por la huella que has dejado en mí y en todos mis compañeros. Tu ejemplo te hace más grande todavía.

Parte I

Parte II

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