Querida Yislen:

Gracias por hacerme recordar que hay personas que hacen magia… sí. Son capaces de ir a lo más hondo, para luego aparecer con la corona de “hasta la victoria siempre”. Capaces de volverse a levantar, como si la caída formase parte de un pasado muy lejano y de volver a reír como si la canción del baile de sus vidas no tuviese fin.

Por hacerme recordar que hay personas bonitas, personas de esas que parecen no tener fondo porque son muy transparentes. De esas que, cuando las tienes delante, sientes como si no hiciera falta nada más porque todo lo que hay lo pusieron encima de la mesa. De esas que comparten, que enternecen, que vibran y hacen vibrar, que asumen, que cambian, que lloran y suspiran, que no quieren para querer, y que quieren para vivir tener el mar cerca, y la música, y la vida y el ritmo del tiempo pausado. Hay personas a las que dar las gracias siempre.

Gracias por tu son de Habana rumbera y por tu camino compartido con la generosidad del que se sabe capaz de dar. Gracias por enseñarme que la vida es baile y que sólo el que mueve los pies, llega a algún lugar. Gracias por ser mucho tú y poco lo que los demás esperan de ti. El mundo está cojo de personas así.

Feliz pista de baile, campeona!

Parte I

Parte II

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