Categoría: Revolution

El rey de corazones

Y de picas, y de la baraja entera.

Dicen que todos jugamos a algo y, añado, muchas veces, sin darnos cuenta de ello. Jugamos a ser alguien que no existe, a disfrazar nuestra esencia por miedo a no ser queridos, a camuflar nuestros miedos más profundos y a compartir únicamente las cartas que no implican adentrarnos demasiado en el juego. No vaya a ser que acaben comprando lo que creen que somos, y luego acaben dándose cuenta de que esas cartas no eran las auténticas.

Antonio jugó… a la sonrisa eterna, a la magia del humor infinito, a dar siempre de todo y a no querer recibir nunca, aparentemente, nada. Jugó a olvidarse de quien era para no encontrar al niño que fue, y jugó al despiste emocional de su pasado más profundo vestido para bailar con el adulto soñador repleto de miedos a ser.

Pero sólo hay que mirarle a los ojos. Esos que brillan y que saben que, detrás de esa sonrisa, hay otra mejor todavía, la de verdad.

Gracias Antonio por dejar que durmiésemos juntos, con hipnosis de por medio.

Parte I

Parte II

Personas de huella

Hay personas en nuestras vidas, que entran para luego salir dando un portazo, dejando detrás una polvareda de recuerdos que mejor no agitar nuevamente, hay personas que no llaman ni a la puerta y que, después de verla entreabierta durante mucho tiempo, no se atreven ni a girar el paño, ni llamar al timbre, ni tan sólo asomarse por la ventana para ver quién habita dentro. Hay personas que entran haciendo mucho ruido. Mucho y, después de destrozarte la casa, te arrepientes de haberlas dejado pasar. A veces tienes el valor de echarlas, y a veces no, y entonces se quedan dentro mucho más tiempo del que deben. Y luego hay personas de esas que tímidamente van entrando, y te gusta porque sientes que creces con ellas. Son personas buenas, de esas capaces de mezclar una ternura ilimitada con la fuerza de un Miura. Son personas que se cayeron durante mucho tiempo y tienen el valor de volverse a levantar, porque descubrieron que la vida va de eso: de levantarse. Siempre.

Jessíca es una de esas personas. De las que quieres que entren y que no se vayan nunca, de las que abrazan y deseas abrazar y de las que ofrecen vida, y lecciones, y gafas para ver que, todas las personas anteriores, existen. Su casa ha sido ocupada por ellas, y lo sabe bien. Víctima de malos tratos, de abandonos, de agresiones y de idas de gente querida con venidas de gente indeseable.

Mi deseo contigo, Jéssica es que no te vayas nunca, y que se vayan todos los no aprendieron a saber que dentro de ti, vive una reina, y que vibres como nunca y te levantes como siempre para seguir recordándonos, que las víctimas de algo pueden convertirse en héroes de todos, si lo desean. Gracias por haber entrado en mi vida. Ojalá te quedes siempre porque así lo decidas tú. Yo decidí que quiero que así sea. Hace tiempo.

Parte I

Parte II

Cuando nunca es suficiente

Hay personas de vaso medio lleno, de días de sol, de no hay dos sin tres, y también personas del “no me lo merezco”, de lo del agua del vaso tampoco es para tanto, de lamento disfrazado de “yo lo intento todo, pero si llueve… me voy a mi casa”. Hay personas.

Claudia fue la oda a la insatisfacción, al nunca es suficiente y al no me lo merezco. Sí, está bien (que no significa que lo comparta), pero ¿qué es lo que nos hace pensar se esa manera?

No lo sé… quizás cuando uno celebra algo que ha conseguido, se sumerge en el seguir avanzando para conseguir más. Quizás, cuando uno se sonríe por el mérito que encierra su esfuerzo, asume la necesidad de seguir esforzándose para abrir nuevas puertas de éxito y que quizás… ay quizás…

Nunca celebró lo que conseguía, nunca se agradeció lo suficiente los pasos que daba en su vida.. nunca había un “ya llegué” y esa… esa fue la mejor excusa que podemos encontrar para dejar de llegar.

Es en estos casos cuando me recuerdo la importancia de celebrar y de agradecernos los logros que alcanzamos para fijar un acuerdo con nosotros mismos que tenga que ver con “soy capaz”, de bailar un rato para poner plena conciencia en la importancia de sentir que nos merecemos todo lo bueno que la vida nos brinda y tú, Claudia, no eres excepción.

Te deseo que bailes, que vibres y que te recuerdes siempre que te mereces todo lo bueno, aunque a veces, no lo quieras ver. Los motivos de ello, también son válidos.

Parte I

 

Parte II

Desde Cuba con amor…

Querida Yislen:

Gracias por hacerme recordar que hay personas que hacen magia… sí. Son capaces de ir a lo más hondo, para luego aparecer con la corona de “hasta la victoria siempre”. Capaces de volverse a levantar, como si la caída formase parte de un pasado muy lejano y de volver a reír como si la canción del baile de sus vidas no tuviese fin.

Por hacerme recordar que hay personas bonitas, personas de esas que parecen no tener fondo porque son muy transparentes. De esas que, cuando las tienes delante, sientes como si no hiciera falta nada más porque todo lo que hay lo pusieron encima de la mesa. De esas que comparten, que enternecen, que vibran y hacen vibrar, que asumen, que cambian, que lloran y suspiran, que no quieren para querer, y que quieren para vivir tener el mar cerca, y la música, y la vida y el ritmo del tiempo pausado. Hay personas a las que dar las gracias siempre.

Gracias por tu son de Habana rumbera y por tu camino compartido con la generosidad del que se sabe capaz de dar. Gracias por enseñarme que la vida es baile y que sólo el que mueve los pies, llega a algún lugar. Gracias por ser mucho tú y poco lo que los demás esperan de ti. El mundo está cojo de personas así.

Feliz pista de baile, campeona!

Parte I

Parte II

Rosa, Rosae, Rosa

La primera vez que vi a Rosa fue como una ventolera de contradicciones que fueron tomando tierra a medida que dejó de echar aire allí donde no tenía sentido.

La dama de la impaciencia, del aquí y ahora, del “lo voy a intentar, lo he intentado, lo vuelvo a intentar”. La víctima de una jaula perfecta llamada cabeza, donde ella, sin darse cuenta, fue depositando grandes dosis de libertad. Se quedó sin ninguna, o esa creía.

Decir que Rosa es una más de todas las personas que ponemos excusas para no llevar adelante un plan, no tendría sentido. Rosa es más que todo eso. Rosa es frescura maniatada y el colmo de la generosidad. Es la reina del despiste, del corazón grande y del “todo o nada”,

Gracia Rosa por tu camino compartido, y por tus momentos de todo, y por tus vacíos de nada. Alguien que tanto da, siempre tiene algo que seguir dando. Gracias preciosa Rosa. Me ha encantado compartir junto a ti el inicio de un nuevo camino que deseo, nunca dejes de andar.

Parte I

Parte II

Mª Jesús y su Revolution

 

Hay personas que se atreven a ser, a indagar en lo más profundo de su mundo a oscuras para darse luz. Hay personas que sienten merecer ser felices y caminan hacia ello porque es lo único que puede dar sentido a sus vidas, y hay personas valientes que, sabiendo que no tienen nada que perder, se sumergen en sus vidas para encontrarse, y se encuentran. Mª Jesús es un ejemplo de ello.

Nacer a la sombra de una madre protagonista de todo, le dejó poco espacio que ocupar y creció pensando que otros eran siempre más importantes que su propia vida. Ayudadora de la necesidad ajena, se olvidó de la suya propia, de ser ella, de liberarse de nudos internos, y del pensamiento eterno de “si piensas en ti, eres egoísta. Y eso no es bueno”.

Pero un día se dio cuenta de su valía y de la necesidad no cubierta de aprender a decir “no”, de aprender a decidir por ella misma y de ver lo que nunca se atrevió a mirar: su interior.

Gracias Mª Jesús por tu camino compartido y por todos los aprendizajes que generas allí donde vas. Un placer que nuestras vidas hayan coincidido y un enorme gracias por la huella que has dejado en mí y en todos mis compañeros. Tu ejemplo te hace más grande todavía.

Parte I

Parte II

Juan y su Revolution

El pasado miércoles se emitió en televisión el primer programa de Revolution, proyecto en el que he estado colaborando como Coach y Experta en Inteligencia Emocional.

Durante todos estos meses he estado acompañando a todas las personas que han formado parte del programa en su camino. Un camino a transitar desde donde estaban en ese momento, hasta donde querían estar. Todo un reto, y Juan no fue una excepción.

Dueño de un restaurante en un pueblo castellano, amante del vino, de las mujeres, y del jamón, y de Torrente, y del Real Madrid, y de jugar al ratón y al gato.

Juan ha sido la primera persona en mi carrera profesional con la que decidí dejar de trabajar en ese proceso de cambio. Respaldado por el “yo soy así” dejó poca posibilidad de adentrarnos en su persona más sensible, que la hay. Sus esfuerzos en protegerla a cal y canto, me dejó bien claro, que uno llega hasta donde quiere y que el que acompaña, sólo tiene lugar (y sentido) si el otro se lo concede.

Nuestro protagonista me recordó que la voluntad de un Coach debe de llegar hasta donde alcanza la de la persona con la que está trabajando y que es importante recordar que la persona responsable del cambio y del éxito del mismo, reside en quién quiere (o no) cambiar, no en su acompañante.

Gracias Juan por enseñarme que hay batallas que se ganan sin necesidad de ir a la guerra. Eres un grande, y lo sabes.

Parte I

 

Parte II

Revolution y nuestra revolución

Una Revolution para todos

Una vez decidí amar el coaching porque vi en él la mejor herramienta capaz de cambiar la vida de las personas. Y decidí dedicarme a ello, acompañando a todas aquellas personas que querían un cambio en sus vidas a través de una transformación en su manera de ver y de verse, de tratar y de tratarse… de ser. Una vez aprendí que, en realidad, la vida que estaba cambiando era la mía y que, cada vez que trabajaba junto a alguien en su proceso de cambio, estaba trabajando también en el mío.

Y entonces apareció Revolution. Dicen que nunca nada pasa por algo y que, cuando pasa, es por algo. Así fue. Hace justo un año, decidí embarcarme en un proyecto televisivo muy apasionante: una sala de operaciones estéticas, diez personas ansiosas por ver cambiar sus vidas y cuatro asesores dispuestos a entregarnos en cuerpo y alma al cambio real de todas aquellos protagonistas.

El programa entendía que el cambio real de una persona que quiere someterse a una operación estética, lo es del todo cuando, junto a esos médicos cirujanos, existen otras palancas de cambio capaces de asentar nuevos hábitos en la persona.

Esas palancas tenían que ver con un asesoramiento de imagen de la persona para aprender a sacar el máximo partido de su cuerpo. Isabel Yuste abanderó esta misión y les enseñó a vestir mejor y a crear su propia marca personal con un estilo coherente y fiel a cada uno.

Tenían que ver también con un trabajo del cuerpo a través del entrenamiento físico.Para ello, Carmen Pacheco, ha sido la encargada de poner en marcha aquellos cuerpos a través de rutinas y de ejercicios físicos. Sin movimiento, no hay cambio y nuestros protagonistas lo han vivido pero que muy bien en primera persona. No he visto a nadie sin agujetas.

Pedro Sánchez ha sido la tercera palaca de cambio: una buena alimentación. Nuestro nutricionista ha sido el encargado de reeducar a las personas que han pasado por el programa a comer mejor y a asentar rutinas eficaces para cuidar mejor su cuerpo a través de lo que comen.

Por mi parte, el granito de arena aportado al programa tiene que ver con aprender a trabajar desde la inteligencia emocional. A través de sesiones de coaching, hemos puesto en marcha procesos que han culminado en una mayor autoestima de la persona, una mayor seguridad en ellos mismos y una mejor gestión de las emociones.

El programa se emite a partir de enero en televisión y con ello se cierra una etapa cargada de emociones, de experiencias inolvidables y de aprendizaje, mucho aprendizaje junto a personas que me han enseñado a ser mejor profesional y mejor persona. Todo pasa por algo.

Este post tiene que ver con dar las gracias por mi Revolution personal a todas esas personas que, de una manera u otra, han aportado en mi vida su granito de arena. Sin saberlo, han sido mis palancas de cambio. Todo pasa por algo,

¿Cómo no voy a amar el coaching?

Toda una Revolution

Hace un año aproximadamente recibí una llamada de mi querida Isabel Yuste. Me decía que una productora estaba buscando a una coach para poder grabar un programa que tenía que ver con operaciones dermoestéticas, con pacientes que buscaban un cambio real y profundo y con sesiones de coaching capaces de hacer crecer en esas personas su autoestima, seguridad y confianza.

¿Voy? ¿No voy? ¿Y si sí…? ¿Y si no…? Total que fui.

Empezamos a grabar el primer programa a primeros de noviembre y hoy estamos acabando de maquetar los últimos de esta primera edición.

Trabajar con mujeres que gritan “libertad” como la única manera que conocen de encontrarse con ellas, de trans-sexuales que sienten haber nacido en un cuerpo equivocado y desean a toda costa cambiarlo por el que no tiene, de actrices porno que desean dejar su profesión sin querer dejarla… de personas que, en definitiva, buscan ser más felices, ha sido un regalo. Un regalo que me ha permitido ver que, en el fondo, todos compartimos la misma esencia: la de ser felices, la de sentirnos libres y la de saber quiénes somos en realidad.

En cada una de ellas, se respiraba a leguas su miedo al cambio, Algunas lo encajaban desde la excusa del “ya lo he intentado”, otras se aferraban a él para permanecer en esa zona de confort donde no crece nada, y otras lo disfrazaban de autoengaño, convencidas de que un bisturí iba a cambiar sus vidas.

No sé si es el bisturí cambió sus vidas. Lo que sí sé es que a nadie, pacientes, equipo y una servidora, salió de cada grabación con indiferencia y eso… eso no tiene precio.

Gracias equipo, gracias Detena producciones, gracias Revolution por este gran programa.